Protesis fija

Indicaciones para el Paciente

Recomendaciones para el paciente sobre el manejo, cuidado y mantenimiento de

PRÓTESIS FIJA

DESCRIPCIÓN

La prótesis dental fija es un tratamiento mediante unos símiles dentarios fabricados a medida que se cementan (para sujetarlos de manera duradera) a dientes naturales previamente desgastados, a los que cubren o “enfundan”.

Sirven para:

– Restaurar partes deterioradas de los dientes (fundas coronarias o coronas simples) y

– Reponer algunos dientes ausentes, en cuyo caso los dientes “postizos” (pónticos) que reemplazan a los que forman una estructura continua con las “fundas” que los sujetan a los dientes naturales vecinos (pilares).

* Por lo común, las fundas se sitúan a ambos lados de los pónticos, con lo que la estructura asemeja a un puente tendido entre dos orillas de un río (de esa comparación han tomado precisamente el nombre de puentes).

* Otras veces, sin embargo, el diente postizo “queda en el aire” por uno de los lados, porque sólo se agarra a uno o más dientes situados del otro lado, igual que un balcón sobresale de la pared, y en este caso hablamos de puentes en extensión (“cantilever”).

LIMITACIONES

La prótesis fija es una de las prótesis más cómodas, mejor toleradas y que menos problemas produce, aunque es más costosa que la prótesis removible. Proporciona una masticación casi natural, y un habla y una estética muy adecuadas, aunque no permite cerrar perfectamente los espacios creados entre los dientes y las encías cuando éstas han menguado, y por estos espacios, igual que ocurre con los dientes naturales en circunstancias análogas, se puede escapar algo de saliva y de aire (con lo que a veces se “escupe” al hablar y se produce un cierto “ceceo”).

Aventaja a la prótesis removible en que no hay que retirarla de la boca para limpiarla y no se mueve, pero exige más cuidado en la higiene dental diaria, y una vigilancia más frecuente por el dentista. Con el tiempo, el proceso de atrofia natural de los huesos maxilares y de las encías deja a la vista las “juntas” o interfases entre dientes y fundas, con lo que estéticamente se van volviendo inaceptables y puede necesitarse su reemplazamiento.

Otras causas que pueden requerir su sustitución son:

– Lesiones irrecuperables en los dientes de sujeción o pilares, que obligará a extraerlos, y

– los cambios en la forma de los maxilares y en la posición de los dientes naturales (que, como los de la cara y cuerpo son normales con el envejecimiento), cuando a resultas de ellos se altera el engranaje normal entre las arcadas superior e inferior y se pierde la correcta función.

INSTRUCCIÓNES DE MANEJO Y MANTENIMIENTO

Para conseguir un buen funcionamiento, deberá seguir detenidamente las siguientes Instrucciones, que le facilitarán su cuidado y conservación.

Adaptación y acostumbramiento

Al principio:

– Se puede tener la impresión de que los dientes artificiales son demasiado grandes, y presionan a los adyacentes aunque desaparece rápidamente.

– La pronunciación de algunos sonidos puede resultar un poco alterada, o costar algo de dificultad, pero se normaliza al cabo de unos días.

– Es probable que se muerda fácilmente las mejillas y la lengua, por su tendencia a introducirse en los espacios donde faltaban los dientes, aunque en poco tiempo aprenderá a evitarlo.

– Si se le ha cementado la prótesis provisionalmente o se ha dejado sin cementar, debe tener en cuenta que:

* Se le puede desprender; en ese caso, lávela y vuelva a insertarla en su sitio y acuda inmediatamente a la clínica.

* Puede notar ligeras molestias en los dientes que sirven de sujeción al masticar, con las bebidas y los alimentos fríos, calientes y dulces.

Recomendaciones

– Los primeros días, procure cerrar la boca y masticar con cuidado, para no morderse.

– Para tratar las heridas de las mordeduras (generalmente, muy dolorosas), puede utilizar colutorios, pomadas o geles calmantes y cicatrizantes.

– Si se le ha cementado la prótesis provisionalmente:

* Es recomendable masticar por el otro lado y una dieta semiblanda, así como evitar los alimentos duros y pegajosos, para prevenir su despegamiento.

* Preste atención a la presencia de estas molestias y al empaquetamiento o retención de alimentos entre las prótesis y los dientes de al lado o la encía, y advierta al dentista antes de

cementarla definitivamente.

Cuidados e higiene

– Sea muy cuidadoso con la prótesis fija: evite partir alimentos muy duros, como frutos secos con cáscara, corazas de mariscos, etc. (que tampoco deben morderse con los dientes naturales).

– La higiene de la boca y de la prótesis debe hacerse inmediatamente después de cada comida, y con especial detenimiento antes de acostarse, porque durante el sueño se produce menos saliva, con lo que disminuye el efecto protector de ésta frente a la caries y la enfermedad periodontal.

– La limpieza se hará:

* En las partes accesibles, con cepillo dental y pasta dentífrica fluorada (no de alta concentración en flúor, pues daña la cerámica).

* Entre los pónticos y la encía (donde se puede acumular placa y algún resto de comida blanda que, al fermentar, pueden producir halitosis –mal aliento-), con una seda especial para pónticos (esponjosa, con un extremo endurecido, de venta en farmacias), y

* En las troneras (espacios entre encías y dientes) y entre los dientes separados, con cepillos interdentales (especie de escobillas o lavabotellas que se deslizan ente los dientes hacia dentro y afuera), o con seda para pónticos.

* Al final puede utilizar un irrigador bucal, con o sin colutorio.

* Recuerde que es importante pasar seda o cinta dental entre los dientes adosados, para limpiar esas zonas de contacto a las que no llega el cepillo normal.

Revisiones e incidencias

Una vez cementadas definitivamente, las prótesis fijas deben ser revisadas por el dentista cada seis meses, para comprobar y poder corregir a tiempo la aparición de caries, inflamación de encías, movilidades dentarias, posibles descementaciones, ulceraciones, etc., y el estado y ajuste de la prótesis. Deberá acudir al dentista siempre que detecte cualquier anomalía, y especialmente si aprecia molestias con las bebidas frías, si le sangran las encías al cepillarse o al comer, y si nota movilidad o “chapoteo” en su prótesis al morder, porque son síntomas de que se han despegado-